Aníbal Chávez, agricultor: “Necesitamos capacitarnos para exportar el holantao”

Vive y trabaja en un lugar donde la palabra pandemia parece foránea. Palabra que a veces la trae el viento y, cuando llega, viene por un apremio económico, ya sea porque no le pagaron por un trabajo o porque debe abonar una deuda. En su hogar nadie se ha contagiado del virus que azota al mundo, aquel mundo que está detrás de los cerros. En su mundo, los cerros rodean a las casas y estas parecen islas en medio de un mar de cultivos. Aníbal Chávez vive y trabaja a 3 mil metros sobre el nivel del mar, a dos horas en automóvil de la ciudad de Caraz, el extremo andino de la región Áncash.

El holantao crece sobre las faldas del cerro. ¿Pero qué tiene de especial esta vaina verde y aplanada que suena a palabra oriental? También se le conoce como arveja china y su origen está en Asia central. Los expertos aseguran que posee una alta concentración de vitamina C y que tiene menos calorías que la arveja tradicional. A la vez, se dice que es rica en vitamina A y fibra. En este momento, Aníbal Chávez y otros agricultores esperan por la cosecha que empieza en mayo y que puede alargarse hasta octubre. Fruto que en 60 días ya florece, llegando a crecer hasta los dos metros.

Cuando Aníbal Chávez contesta mi llamada, está en medio del campo preparando remedios naturales para el holantao. “Es para que salga verde y bonito”, me dice el padre de dos hijos: de 8 y 18 años; el mayor ya acabó el colegio y se prepara para ser ingeniero agrónomo.

A un año de la pandemia, ¿cómo les ha ido?
Ha sido difícil, en los pagos me he atrasado bastante. Las empresas también recién han podido pagar, porque a ellas les han demorado los extranjeros.

¿Y en ventas cómo les va?
Bueno, lo que el año pasado hemos sembrado sí hemos enviado todo. Cosas de comer se han vendido bien. Pero este año está más dificultoso.

¿Solo venden para exportar?
Para el mercado local vendemos, pero no es mucho; además, porque acá siembran varios y tampoco hay mucha venta. Pero hay acopiadores que llevan al extranjero. A ellos les vendemos. Lo seleccionan y lo califican.

¿Se sabe a qué países se exporta más?
A Europa más que todo. En junio, julio, para EE.UU., para Miami.

¿Diría que donde usted cultiva es donde la tierra da un mejor holantao o hay otros lugares del Perú que den buen fruto?
Nos dicen que el clima que tiene Caraz es el ideal para el holantao y por eso hay varios acopiadores que vienen de otros lugares.

¿Qué les falta para mejorar la producción?
La escasez de acá son los fertilizantes, los productos que vienen tarde. Y, sobre todo, necesitamos capacitaciones. Hay gente que produce, pero faltan capacitaciones en la elaboración del cultivo: cómo se debe hacer, para qué se cultiva, en qué se debe consumir. A veces estamos lejos y los ingenieros ya no vienen por esta pandemia, y necesitamos solucionar dudas. Necesitamos capacitarnos para exportar.

¿Qué cultivaba antes del holantao?
Flores. Claveles. Pero eran menos hectáreas.

¿Por qué cultivaba flores?
En el mercado local se vendía bien. También se cultivaba hortalizas. Y ahora en esta pandemia se cultivan cosas de comer.

¿Por qué cambió de las flores al holantao?
Ya no había mucha venta de flores. Era el año 2016. La mayoría empezó a sembrar, había mucha competencia.

¿Y por qué eligió el holantao?
Una de mis cuñadas se fue por la costa y vio que sembraban holantao y me dijo que siembre ese producto. Empecé con un poquito, un cuarto de hectárea, y me salió para el mercado local y acá la gente cultivaba poco. Entonces, me fue mejor.

¿Cómo le ha cambiado la vida el holantao?
Bueno, he mejorado mi casita, mis familiares también siembran. Pude construir mi casa vendiendo holantao. Antes con las flores vivía con las justas, daba para comer nomás. También me da para pagar los estudios de mis hijos.

¿Qué le falta lograr ahora, Aníbal?
Quiero hacer estudiar a mis hijos, darle buena vida a mi familia, seguir trabajando. Y ver cómo nos va este año. El campo a veces no es seguro: a veces falla el clima, el mercado, los terrenos se cansan y no es igual como en años anteriores.

Qué interesante: “El terreno se cansa”.
Tiene su temporada, dos hasta tres te sale bien. Y luego tienes que cambiar, sembrar maíz, papa para rotar.

¿Por qué se dedicó al campo?
Antes yo trabajaba en empresas también de flores.

¿No ha seguido una tradición familiar?
Mi papá murió cuando yo tenía 4 años.

¿Qué pasó?
No se sabe qué habrá pasado. Como antes no había mucha medicina, no se supo de qué falleció, capaz un dolor estomacal.

¿Conserva recuerdos de él?
No. Pero él también se dedicaba al campo. Era negociante de zanahorias. Éramos seis hermanos y mi mamá se quedó con nosotros.

¿Ha sido difícil crecer sin el padre?
Sí, muy difícil. Éramos tres hermanos mayores y tres menores. Bien golpeados hemos sido.

¿Cómo salieron adelante?
Mi mamá empezó a hacer sus negocios. En el mercado vendía las hortalizas que nosotros sembrábamos. Todos trabajábamos. Mi abuelita y mi abuelito también nos apoyaron bastante.

¿Le han dicho si usted salió al padre o a la madre?
Me dicen que mi papá era buen trabajador.

Autoficha:

  • “Mi nombre completo es Sandro Aníbal Chávez Escobar. Tengo 44 años, nací en el caserío Concho de Caraz. No terminé el colegio, apenas estudié hasta tercer año de secundaria; no había mucha economía y porque tenía que trabajar. Los tres mayores ya no pudimos estudiar”.
  • “Los tres hermanos menores sí acabaron sus estudios. He trabajado más en las empresas que exportaban flores. Caraz, Yungay y Carhuaz son zonas de flores. El terreno donde cultivo holantao es solo de dos hectáreas. Aquí vivo con mi familia; la casa del campo está bien cerca”.
  • “Ahorita no se puede hacer nada, pero más adelante queremos unirnos y nosotros mismos exportar, mandar los productos directamente al extranjero. Podemos hacerlo. Tenemos una asociación y podemos juntarnos todos y enviar fuera del país, pero con alguien que nos capacite”.

Fuente: Perú21

 

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“Más adelante queremos unirnos y nosotros mismos exportar, mandar los productos directamente al extranjero. Podemos hacerlo. Tenemos una asociación y podemos juntarnos todos y enviar fuera del país, pero con alguien que nos capacite”.
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