Granada, el ‘rubí’ que las pequeñas empresas hicieron brillar

La granada es una “Reina Roja” que esperó por muchos años su coronación en el país. Llegó a finales del siglo XX, tímida y casi desconocida frente a las “soberanas” del agro, se instaló con pequeñas cifras de exportación en el 2001 y, durante una década, observó desde los márgenes con el objetivo de aprender cómo construir su poder sin hacer ruido.

De pronto, comenzó su ascenso: desplegó sus arilos color rubí y logró triplicar los envíos al mercado externo. Pero este fue solo su primer gran momento de gloria: el segundo lo está viviendo ahora.

Un “tramo” de paciencia

Antes de que la granada conquistara los campos del sur, hubo otro cultivo que le abrió el camino: el espárrago, coinciden Gabriel Amaro, presidente de la AGAP, y Víctor Ballena, coordinador del Observatorio Económico de Comercio Exterior de la UPC.

Esta hortaliza de tallo tierno, durante los años 90, generó infraestructura, experiencia y confianza para probar nuevas apuestas agrícolas en el país.

“¿Cuál sería el siguiente negocio estrella?”, se preguntaba el empresariado. Así que dirigió la mirada hacia una fruta roja que ya contaba con reconocimiento en los mercados desarrollados.

Además, ambos identifican a Ica como el corazón histórico porque había una lección de por medio: desde el desierto nacional era posible abastecer a los clientes más exigentes del mundo.

“Cuando se vio que podíamos tener alta productividad y cuando salió la Ley de Promoción Agraria en el 2000, los exportadores de Ica comenzaron a ver otros cultivos, no se iban a quedar solo con uno. Las condiciones de Ica eran muy buenas”, explica Amaro.

Complementa Ballena: “La granada busca terrenos de mucho calor, que existen en zonas de la costa principalmente. En esas zonas ya estaba posicionado el espárrago como un primer protagonista, entonces se empezaron a probar otros productos. […] La granada tenía una demanda internacional, sobre todo del mercado europeo, particularmente de Holanda”.

El primer año se exportaron apenas 102 toneladas, precisan desde la AGAP; sin embargo, en el 2002, 2003 y 2004 hubo un aumento constante. Entre el 2005 y 2006, cuando las exportaciones rondaban las 300 toneladas, la Punica granatum empezó a tomar una pausa.

La paciencia empezó a rendir frutos en el 2007. Por primera vez, las cifras superaron el millón de dólares y el volumen prácticamente se duplicó respecto al año anterior. En el 2008, la granada sobrepasó las 1,000 toneladas y las ventas al exterior rebasaron los US$ 2 millones.

En el 2009, las exportaciones volvieron a dispararse. El valor superó los US$ 4 millones y el volumen alcanzó casi 1,800 toneladas. La “Reina Roja”, bajo la piel de la variedad Wonderful, todavía estaba lejos de los niveles actuales, pero ya había dejado atrás su etapa experimental.

Pequeños agricultores al rescate

Si entre el 2001 y 2010 la fruta aprendió a caminar, entre el 2011 y 2021 aprendió a correr. Para el 2022, con 49,414 toneladas y US$ 81.8 millones, la granada alcanzó la mayor extensión de su “reino”, justo antes de que comenzaran las dudas sobre su rentabilidad.

“Después de la campaña del 2023, tras el fenómeno de El Niño, el precio de la granada cayó (en 2024) y eso hizo que las grandes compañías decidieran salir de ese mercado y se movieran hacia el arándano o la uva patentada, que eran mejores negocios. Pero mientras los grandes salían del mercado, el 2022 había servido para que muchos pequeños productores vieran que era un negocio rentable y empezaran a sembrar granada”, narra José Luis Gereda, gerente general de Pomica Perú y también presidente de ProGranada.

En suma, los pequeños agricultores rescataron un cultivo que las empresas más poderosas dejaron. Y como la “Reina Roja” no exige prisas, exige lealtad, este año se evidenciará la recompensa.

“Este 2026, prácticamente después de cuatro años (tiempo que el árbol tarda en crecer con fuerza exportadora), por primera vez el Perú va a alcanzar el nivel más alto de producción de esta fruta de los últimos 25 años”, indica Gereda.

El dato

Futuro. El Perú recogerá la cosecha de la persistencia y superará las 40,694 toneladas que marcaron el 2025. Los números avalan el escenario: hasta la semana 21 de este año —el ciclo exportador fluctúa entre 27 y 30 semanas— se han registrado 46,519 toneladas de granada.

En esa línea, Gabriel Amaro considera que incluso habrá otro hito a partir del 2027, cuando se salden los ajustes técnicos que por ahora impiden exportar grandes volúmenes de granada al mercado chino, aun cuando ya fue abierto. Confía en que habrá una “explosión” asiática beneficiosa.

Fuente: Gestión

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El presidente de AGAP, Gabriel Amaro considera que habrá otro hito a partir del 2027, cuando se salden los ajustes técnicos que por ahora impiden exportar grandes volúmenes de granada al mercado chino, aun cuando ya fue abierto.
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