
El Perú es un país con una enorme diversidad agrícola, climática y cultural, características que han permitido convertirlo en uno de los principales referentes alimentarios del mundo. Tan importante es la papa peruana que ayudó a Europa a sobrellevar los periodos de hambruna en el siglo XVIII. Dentro de esa riqueza, la papa ocupa un lugar especial como símbolo de identidad nacional reflejado en vestigios preincas hasta la actualidad y es parte fundamental de nuestra riqueza alimentaria.
Hablar de la papa es hablar también de nuestros pequeños agricultores. La papa es fuente de trabajo de más de 711 mil familias productoras distribuidas en 19 regiones del país, quienes con esfuerzo y resiliencia sostienen uno de los cultivos más importantes para la alimentación de millones de peruanos.
Sin embargo, todavía existen desafíos importantes para el desarrollo del sector agrario. Muchos productores requieren mayor acceso al agua, tecnología, financiamiento, asistencia técnica y mercados que les permita mejorar su productividad y acceder a nuevas oportunidades.
La experiencia de la agricultura peruana ha demostrado que cuando existen reglas claras, inversión, innovación y articulación entre el sector público y privado, es posible generar desarrollo descentralizado y mejorar la calidad de vida de los peruanos en todas las regiones.
Por ello, el Día Nacional de la Papa no debe quedarse en solo una fecha recordatoria más sino que debe llamar a la reflexión de las autoridades y gobernantes que estamos perdiendo una oportunidad de cerrar la brecha para sacar de la pobreza a los miles de agricultores de este alimento peruano milenario. Ahora que tenemos más 4 mil variedades de papa peruana incluyendo al Santísimo Padre León XVI, trabajemos juntos para que la papa y sus productores se integren al mercado global y mejoren su bienestar.
Publicado en la Revista Voces del Campo – Edición mayo 2026




