
El 2025 deja una lección clara para el sector agrario peruano: la resiliencia no es solo una palabra, es una característica profundamente arraigada en quienes trabajan la tierra, invierten, producen y generan riqueza desde el agro. En un contexto global marcado por conflictos internacionales, cambios en los mercados, presiones arancelarias, incertidumbre, desafíos climáticos, inestabilidad política interna, ataques de ONGs de grupos ideologizados y de seudolíderes de opinión, el sector agrario siguió avanzando, creciendo y aportando al desarrollo económico y social del Perú.
Ese es, sin duda, uno de los grandes logros del año. A este esfuerzo se suma un hito estructural: la aprobación de una nueva Ley Agraria promotora que reconoce la diversidad del sector, atiende su realidad productiva y brinda predictibilidad tanto al pequeño agricultor como a la empresa de todos los tamaños, sentando las bases para una agenda de crecimiento de mediano y largo plazo.
El desempeño de las agroexportaciones durante el 2025 confirma esta tendencia positiva. La ausencia de eventos climáticos extremos, la nueva regulación promotora y la recuperación progresiva de la confianza empresarial permitieron consolidar el crecimiento. Paralelamente, Perú continuó avanzando en la apertura de nuevos mercados, un trabajo técnico y político que exige rigor sanitario, coordinación público-privada y perseverancia. Hoy, los productos agrarios peruanos llegan a más de 140 países y se han logrado accesos relevantes en mercados altamente exigentes como Asia.
En este contexto, AGAP cumple 22 años de vida institucional. Dos décadas en las que el gremio ha acompañado al Estado en el acceso a mercados, en el diseño de políticas públicas y ha sido parte activa de la transformación del agro peruano. Cuando AGAP inició su trabajo, las agroexportaciones no superaban los USD 850 millones; este año superaremos los 14 mil millones. Este crecimiento es el resultado del esfuerzo conjunto de productores, trabajadores y empresas, articulados por una institucionalidad gremial que representa al sector con seriedad, técnica y visión de futuro.
Mirando hacia el 2026, los desafíos son evidentes. Será un año marcado por un proceso electoral y un cambio de gobierno, lo que exige asegurar continuidad administrativa del Estado para no afectar a un sector que no puede detenerse. A la vez, el reto es mayor: llegar a 30 mil millones de agroexportaciones en 10 años. Lograrlo requerirá más infraestructura, más formalización, más innovación y un Estado mas eficiente y acompañe el ritmo del crecimiento productivo.
El sector agrario es estratégico para el Perú y es el principal generador de empleo. Trabajando unidos —productores, trabajadores, empresas y Estado— podemos alcanzar un desarrollo competitivo y sostenible. AGAP seguirá liderando ese camino, impulsando una agenda positiva, integradora y de largo plazo, convencidos de que el Perú puede convertirse en la despensa del mundo.
Fuente: Revista AgroPerú Informa





