
Hoy el Perú atraviesa una situación política y social muy compleja. Sin embargo, a pesar de todo, tenemos la obligación de comprometernos a salir adelante. Las actuales autoridades deben conseguir la estabilidad institucional y continuar la ruta hacia el desarrollo y crecimiento del país. Los poderes del Estado e instituciones públicas deben estar a la altura de las circunstancias difíciles por las que atraviesa en este momento el Perú y tienen la gran responsabilidad de hacer frente a los principales problemas económicos y sociales que afectan a los peruanos, con la fuerza de la Constitución, con liderazgo, y de manera eficiente.
Ahora, el gran reto del gobierno de transición es convocar a un Gabinete con credenciales profesionales y experiencia comprobada, que solucione el problema de la inseguridad y siga garantizando la estabilidad. Esto es esencial para garantizar un país seguro, una transición adecuada y un país en crecimiento. […] Las inversiones no se detendrán si le damos estabilidad política y social al país. El Perú y varios de los sectores similares están en movimiento, y ha demostrado que puede adaptarse a estos escenarios.
En el aspecto económico, el principal desafío es reactivar la inversión y el crecimiento. Sin liderazgo y sin diagnóstico positivo, el Perú necesita crecer mucho más y no conformarse con un 3% de crecimiento, que es mediocre, cuando podríamos crecer a tasas anuales del 6%. Eso generaría empleo y reduciría la pobreza de manera más rápida y visible para los peruanos. Además, debemos impulsar la formalización, la inversión, la productividad y la competitividad del sector agrario. Hay mucho que hacer en el sector agrario, por ejemplo.
Nota: Estas declaraciones forman parte del Informe “Entre la inestabilidad y la esperanza” publicado en Dia 1 de diario El Comercio





