Fenómeno El Niño: la prueba de fuego para la cadena de frío en Perú, ¿habrá sobredemanda?

Un contenedor de Kion cargado en Satipo puede recorrer más de 300 kilómetros desde la selva central hasta el puerto del Callao manteniendo una temperatura cercana a los 2°C. Lo que no puede hacer es quedarse detenido durante horas por el colapso de un puente o un huaico. Cuando eso ocurre, la cadena de fío empieza a correr contra el reloj. A diferencia de otros bienes, frutas, hortalizas y alimentos perecibles no pueden recuperar la vida útil perdida cuando aumentan su temperatura ¿Cuál es el panorama frente al Fenómeno El Niño (FEN)?

En la industria logística existe una cláusula conocida como “Acto de Dios” que engloba eventos imprevisibles como inundaciones, terremotos o fenómenos climáticos extremos. Pero más allá del enfoque contractual, si el fenómeno el Niño volviera a golpear con fuerza al Perú – como sucedió en 2017-, los entrevistados para este artículo coinciden en que el mayor riesgo está en las carreteras, los puentes y la capacidad del país para mantener conectadas sus principales rutas.

Más calor, menos margen de error

Se suele pensar que un eventual Fenómeno El Niño generará solo lluvias intensas e inundaciones, lo cierto es que en lo que va del año también sse ha registrado un aumento significativo de la temperatura, lo que ha generado una mayor presión sobre las exigencias a la logística refrigerada.

Solo en las agroexportaciones, más del 60% de ellas requieren cadena de fío y el país moviliza cada año entre 180,000 y 200,000 contenedores refrigerados, volumen que ha crecido al ritmo de productos como arándanos, paltas, cítricos, espárragos, mango y uvas, según el docente de ADEX Global Learning, Cristian Dolorier. Este año, es probable que el volumen agrícola producido crezca solo entre 1% y 2% por cultivo debido a las condicionnes climáticas.

En productos como el kion y espárragos, que requieren de cadena de frio, por ejemplo, el tiempo comienza a correr desde el momento en que sale de la chacra. Antes de recibir la carga, el contenedor refrigerado debe permanecer conectado varias horas para alcanzar la temperatura adecuada. Luego, el producto debe viajar bajo condiciones controladas hasta el peurto. Incluso ahi, requiere contenedores “enchufados”. Si durante el trayecto un problema técnico, un derrumbeo la falta de contenedores obliga a detener el transporte durante varias horas, la fruta o la hortaliza continúa su proceso natural de maduració y pierde vida útil. Ese tiempo no puede recuperarse.

Lo mismo ocurre con los arándanos, uvas o paltas, cuya calidad depende de mantener una temperatuva constante desde el campo hasta el mercado de destino.

Las Rutas Críticas

Si existe un punto vulnerable en la cadena logística del Perú, especialmente de frío, ese está en la infraestructura vial. Según el vocero de Ransa, Carlos Ciriani, la Panamericana Norte concentra algunos de los mayores riesgos, especialmente en el tramo Chiclayo-Piura, donde al menos cuatro puentes han sido identificados en condición crítica.  A ello se suman la Carretera Central, principal conexión entre la selva central y Lima; la vía hacia Olmos, fundamental para la agroexportación del norte; y diversos tramos en Apurímac y la sierra de Arequipa, expuestos a deslizamientos e interrupciones durante periodos de lluvias intensas.

La mayoría de esos corredores tiene algo en común: concentran buena parte de las agroexportaciones del país y cuentan con pocas rutas de reemplazo. Cuando uno falla, se puede congestionar toda la red logística.

Gabriel Amaro, presidente de AGAP, advierte que el sector entregará en dos semanas un mapa de rutas críticas para identificar los puntos donde deberían priorizarse obras preventivas y rutas alternas. El riesgo, además, no solo pasa por mover la carga, sino también por garantizar que trabajadores, insumos y fertilizantes puedan llegar a los campos durante la campaña agrícola de la segunda parte del año.

“Puedes tener insumos en el campo, pero si los agricultores no pueden llegar a la zona pierdes la productividad esperada. Las medidas preventivas que están ejecutando las empresas del sector significa un incremento de sus costos. Solo por los precios del combustible y fertilizantes, los sobrecostos aumentaron hasta un 30%, anotó. Fernando Pérez, del PADA-Piura, calcula que los sobrecostos podrían hasta duplicarse si se confirma un FEN en el país.

Fuente: Gestión

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Antes de las posibles lluvias, el aumento de las temperaturas ya empezó a presionar la logística de productos perecibles. Expertos advierten que el mayor riesgo no será solo el clima, sino la capacidad de empresas y carreteras para anticiparse a una posible sobredemanda de transporte y almacenamiento refrigerado.
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