
En la última década, el Perú ha consolidado una serie de productos agrícolas en los principales mercados internacionales, entre los que destacan el arándano, la uva y la palta. No obstante, se necesitan condiciones y señales claras a nivel nacional y desde el gobierno y el sector privado para mantener su competitividad. Ante ello, la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú – AGAP viene promoviendo activamente el desarrollo agrario y velando políticas que refuercen el impulso a la Nueva Ley Agraria para acelerar las inversiones en el sector.
En ese sentido, con miras al 2024 de la mano con el nuevo Congreso y el Ejecutivo que asuma en julio de 2021, Gabriel Amaro, presidente del gremio agrario, considera fundamental priorizar una agenda que apunte a la promoción de inversiones en infraestructura hídrica, la ampliación de mercados, el fortalecimiento de la institucionalidad agraria y la reducción de sobrecostos logísticos para que el Perú continúe siendo un jugador relevante en el comercio agrícola mundial. En ese sentido, el gremio proyecta para 2021: 8 240 000 tns en volúmenes de exportación, 2 423 000 ha de cultivos y más de 2 millones de empleos directos e indirectos.
En cuanto a la pandemia, el gremio no es ajeno a los problemas que se han suscitado, especialmente en el transporte aéreo y marítimo, lo que ha generado incrementos en los fletes internacionales y retrasos en las entregas, afectando así la competitividad del sector. “Estamos trabajando para encontrar soluciones con el gobierno y los actores logísticos para reducir estos impactos”, señala Amaro.
Por otro lado, el presidente de AGAP se refiere también a los mercados asiáticos, particularmente a China, país con gran potencial para el agro peruano. “El mercado asiático es uno de los principales destinos de nuestras exportaciones agrícolas, y vemos una gran oportunidad en seguir ampliando la oferta peruana en esos mercados”, añade.
Al respecto, ¿cómo van encaminadas las negociaciones con el gobierno de EE.UU. para revertir esta medida?
Estamos trabajando con el gobierno, que ya ha dialogado tanto con el presidente Biden, algunas misiones y embajadas en EE.UU., y se tiene una buena recepción. Sin embargo, aún no vemos resultados, esperamos que se pueda solucionar y se reactive cuanto antes este mercado importante para los cítricos y otros productos peruanos. Lo que necesitamos son señales claras y rápidas, porque el mercado no espera y los daños económicos pueden ser mayores de lo que algunos imaginan.
En el caso de los arándanos, por ejemplo, se ha avanzado en los procesos para la firma del Systems Approach con Estados Unidos. En este sentido, esperamos que se puedan culminar los trámites pendientes y que se reactive el mercado lo antes posible.
Finalmente, Amaro hace un llamado a continuar con la implementación de programas de reconversión productiva y fortalecimiento de capacidades para mejorar la competitividad y sostenibilidad del agro peruano.
“Es clave que sigamos poniendo en valor los altos estándares de calidad de nuestros productos y que se reconozca el esfuerzo de los productores peruanos que siguen apostando por el desarrollo agrario del país, aún en circunstancias adversas”, agrega.
NUEVA LEY AGRARIA
¿En qué medida se busca que la competitividad interna, en esta nueva etapa, esté en línea con la Ley de Promoción Agraria que impulsan desde AGAP? ¿Qué aspectos consideran importantes? ¿Conseguirán la legitimidad?
Necesitamos una norma muy disruptiva, que se convierta en la mejor ley de promoción agraria de uno de los países más importantes en el mundo en agroexportación. Esa fue la ley de promoción agraria. Esta ley duró 20 años hasta el 2020, que se derogó, mal derogada, digamos. Se había un pretexto en esa época en que Perú estaba un tanto convulsionado por asuntos muy ideológicos. Entonces se abolió y se ingresó una ley con una serie de elementos que eran propios de un sector productivo agrario como este, con sus sostenimientos y con instrumentos de subvenciones que no provenían de la productividad, ni de la realidad del sector agrario.
Esa es la ley actual. Quitaron el carácter promotor que tenía, con un incentivo tributario; por el contrario pusieron un recorte. Entonces, a partir de ese momento y por lo que ha venido sucediendo en el país, la inversión en el sector agrario peruano comenzó a reducirse. Si bien es cierto que tuvimos una exportación récord de 9,700 millones de dólares en el 2022, luego se ha habido una ralentización de proyectos de inversión, porque las empresas perdieron marginalidad y no podían invertir, como se requería.
Hoy en día, lo que se está debatiendo en el Congreso —y que se debate en el Congreso, que ha tomado iniciativas y ha discutido diversos enfoques y posiciones sobre este tema, que también tiene el respaldo del ejecutivo—, es una nueva ley de promoción agraria que anima la asociación a nuestros gremios y académicos. Hoy necesitamos que se revise y se formalice de una manera mucho más funcionalmente para el grupo de pequeños agricultores. Hay aspectos de sostenibilidad, hay incentivos para que se integren los grupos de pequeños con los grandes productores que están en la agroexportación o en agricultura local. Hay una obligatoriedad para la infraestructura agraria, o sea, la inversión en obras de riego, de competitividad, y demás.
Si no se cierra todavía en el Congreso, hoy en día ya pasó por la Comisión Agraria y ha sido observada por el Ejecutivo. Hoy se han visto las últimas versiones y se pidió que regrese a la Comisión Agraria para que sea revisada y perfilada.
¿Es cuestión de tiempo para que el gobierno le dé el OK?
El Ministerio de Economía está de acuerdo, y el gobierno también. El Congreso en general, a excepción de algunos pequeños grupos, está apoyando también la propuesta. Es más, ya ha pasado en más de dos oportunidades el debate y la revisión de esos proyectos legislativos. Creo que en los siguientes días se debería ver nuevamente y aprobarse. Porque hay consenso en que se necesita algo bueno, pero que no termine siendo un plan fallido, porque hoy la situación de los pequeños agricultores es complicada. Por eso, si se da un nuevo impulso al sector agrario con esta ley, no solo ayudaría a los medianos y grandes productores, sino también a los pequeños y, además, permitiría la formalidad de una masa laboral más extendida y, con ello, una inclusión plena.
Estamos convencidos de que el agro peruano puede aportar mucho más al crecimiento y al producto bruto interno agrario; que se vería incluso reflejado en mayores exportaciones. Por eso creemos que la nueva ley es importante para todo el país, considerando al agro como un actor principal.
NUEVOS PROYECTOS DE IRRIGACIÓN
Otro asunto relevante para el sector son los proyectos de irrigación. ¿Qué posibilidades y futuro se beneficiarían del sector agrario?
Sí. En esa línea, hace poco más de dos meses, Proinversión, Midagri y el MEF presentaron un paquete de obras de infraestructura para el sector agrario, se trata de 22 proyectos de irrigación por más 24 mil millones de dólares. Es importante, esto va a desarrollar más de 1 millón y medio de hectáreas entre nuevas y mejoradas para la agricultura. Mira lo importante que es! Están algunos proyectos que ya existen en irrigación, y otros nuevos en toda la costa y parte de la sierra. Entonces, es un paquete bastante importante que esperamos que se concrete de aquí a julio del próximo año, que cuando cambie de gobierno, ya esté listo -o por lo menos- encaminado.
Si bien el arándano, la uva y la palta son los principales productos de exportación. ¿Cómo ve la tendencia de crecimiento de estos productos y de aquellos con potencial para ingresar a la canasta agroexportadora?
Perú se ha consolidado entre los 10 primeros países agroexportadores del mundo. Con productos como el arándano, que está en primer puesto en el ranking mundial; y en uva, después de México, en el segundo, además. En la uva, es una de las canastas más grandes que se ha visto en los últimos años.
Se viene a seguir consolidando, hay nuevas aperturas de mercados y se necesita mayor diversificación, y es posible que Perú en manzana se agroexportación. Pero también tenemos que acelerar el proceso de incorporar nuevos cultivos. Ya se está probando, por ejemplo, el arce y la pitahaya, brevemente con el mango peruano, se abre ahora el mercado chino. En jengibre el mango también tiene mucha proyección, igual que los industriales y los orgánicos. Se va a seguir trabajar y se espera que el país tenga más impactos importantes y se incluya en más frutas y hortalizas. Ya se tienen varios productos que están en diferentes fases de negociación, con resultados por verse muy positivos, principalmente para los medianos y pequeños agricultores.
¿Qué proponen para el despegue de la pequeña agricultura?
Lo primero que hay que hacer es apoyar la asociatividad, sobre todo de los que representan la pequeña agricultura, sobre todo requieren de financiamiento. Estamos coordinando con Midagri y está avanzando el nuevo FAE agrario en el Banco Agrario, que esperamos se concrete pronto, y sea un impulso importante. Además, se debe fortalecer la asistencia técnica, y los seguros agrícolas. Estamos viendo que se trabaje la seguridad social para los trabajadores y la asociatividad para que se logre un mejor acceso a los mercados, tanto en el mercado local como en el internacional. Finalmente, el Plan Impulso al Agro Peruano (PIA) y el trabajo público-privado que estamos haciendo con el Midagri y el MEF, son determinantes.
Hoy en día, con pandemia o sin pandemia, el agro peruano ha demostrado su importancia, por lo que debemos seguir trabajando para que la pequeña agricultura salga adelante y sea más productiva.





