Arándanos en maceta, una tecnología de altos retornos se perfila en el sur

En la ruta de Lima a Ica, cinco empresas agrícolas apuestan por el cultivo de arándano en maceta o contenedores, una práctica asociada al uso de buenos sustratos, riego tecnificado y alta densidad que, sin embargo, aún resulta una novedad para la agricultura tradicional en el Perú. Los resultados, hasta el momento, son muy buenos. Se estima que este año, el primero de exportación, se producirá un promedio de 10 t/ha y el futuro se presenta promisorio.

El asesor Álvaro Espinoza compara el desarrollo de las tecnologías para el manejo del arándano en maceta con lo que ocurre con los modelos de auto: presentan una versión mejorada cada año. «El cultivo de arándano en maceta involucra muchos componentes. Cada parcela que asesoro me da un aprendizaje. La versión 2017 es la mejor versión. Así hemos venido avanzando desde que comenzamos», cuenta este ingeniero agrónomo, que desde hace más de una década se desempeña como asesor en este cultivo; y hace 7 años, se especializó en el asesoramiento en la técnica en maceta.

Hace once, cuando en el Perú nadie conocía el potencial agroindustrial de esta baya, cuenta Espinoza, viajó a Chile y Argentina para aprender cómo se manejaba este cultivo con el objetivo de tratar de introducirlo en el Perú al ver su importante potencial. Hoy, además de tener su propio huerto (Campo Azul), asesora a ocho empresas de productores en el sur del país.

«Construyo proyectos de arándanos en función a la zona donde se va a instalar. Los instalo, asesoro y los conecto con la parte comercial. Hay que tener en cuenta que no existe una versión única del mejor manejo del cultivo para esta técnica. Hay que hacer un diseño a la medida según el medio ambiente», cuenta el especialista quien primero realizó proyectos de arándano en suelo para el Estado con Sierra Exportadora que obtuvieron muy buenos resultados en Chiclayo, Trujillo y Huaral; y en 2014, un proyecto ya utilizando la técnica en maceta en Chongoyape (Lambayeque), con la empresa agrícola San Juan, al que llamaron el milagro del arándano para el mundo y que hoy produce 25 t/ha.

«Sin embargo, en el Perú sigue siendo una novedad. La técnica sigue esperando a que se valide por completo para que se hagan mayores inversiones», agrega. En la actualidad, precisa, del 100% del cultivo de este berry en el país (4,000 ha aproximadamente), solo el 8 % (300 ha), utiliza esta técnica. Para Espinoza, la clave de este tipo de cultivo se resume en «menos es más»: optimizar los recursos y productos usados para que en una menor área se pueda tener un complejo productivo altamente rentable.

El sustrato y el agua: Elementos vitales para este cultivo
«Las alternativas del cultivo sin suelo para este frutal son una buena opción, porque el suelo en Perú no es completamente adecuado para este cultivo», indica Espinoza, sobre esta técnica de cultivo que se está consolidando en Ica.

En Cañete, donde la empresa Blueberries Perú – Viveros Internacionales, que opera desde 2009, posee uno de los primeros viveros tecnificados para la obtención de plantines de arándanos de alta calidad, produce cada campaña un promedio de 2 millones de plantas, de acuerdo a los diferentes pedidos que reciben. Además, aquí tienen una parcela demostrativa con las variedades Biloxi y Misty; pero esta empresa familiar, además, ya cuenta con 60 hectáreas productivas de arándano en maceta en la zona de Cerro Azul.

En cuanto a las variedades, indica Espinoza, la gran producción que se maneja es solo de Biloxi, pues, aunque se han hecho ensayo con otras como Emerald, Ventura, Misty y Legacy, ninguna ha tenido la performance que alcanza esta variedad, la mejor hasta el momento.

«Desconocíamos que este cultivo requiere de un cuidado totalmente especial, siendo el sustrato y el manejo del agua unos de los elementos más importantes a tomar en cuenta. Es un cultivo muy rentable», dice Florentino Allazo, técnico encargado de este campo. Allazo destaca, además, que una buena producción de arándanos empieza con la selección de una buena planta.

Caractéristicas de los sustratos
Sobre el sustrato, Espinoza explica: «Se utilizan los sustratos que se usan en hidroponía, como corteza de pino, turba y cascarilla de arroz. Todos son insumos nacionales, salvo algunas turbas que se traen de Alemania o Nueva Zelanda». Sobre el contenido de las macetas (de 60 litros de capacidad), estas contienen un 80 % cascarilla, un 7 % turba, 7 % pino y 6 % de compost.

«El compost puede ser humus de lombriz o guano, dependiendo del clima y del tipo de agua. Y acerca de los nutrientes que se añaden, usamos fertilizantes convencionales más ácidos úricos y productos en base a algas marinas y aminoácidos», agrega. «Requiere una buena aireación, y un sustrato de entre 5.5 y 6 de pH con una conductividad eléctrica de entre 0.8 y 1», indica. Y en cuanto a la bolsa contenedora, dice: «se debe usar plástico con tratamiento especial para que sea resistente a rayos UV, con una capacidad alta de drenaje y con un espesor adecuado para que alcance una duración no menor a cinco años. El diseño está hecho para que la planta cumpla su ciclo de vida. La maceta se cambia luego de ese tiempo, cuando los materiales se van degradando», especifica.

«De este modo, la maceta, con este buen manejo, permite obtener mayores productividades y tener una mayor eficiencia en una menor área. En maceta, mi hectárea siempre puede ser eficiente porque se puede tener un manejo individual de cada planta y, a diferencia del suelo, te permite reestructurar con facilidad. Es decir, en tu campo, sacar las plantas malas y reacomodar las que se necesiten», explica el especialista quien además destaca que mientras en suelo para comenzar con este cultivo se debe tener un primer módulo productivo no menos de 10 ha, para maceta lo recomendable es que sea no menor a 4. «En ese sentido, se puede tener hasta 14,000 plantas/ ha siendo lo recomendable 12,000», agrega.

Mayor Productividad
Otra de las ventajas que posee este cultivo, explica Espinoza, es que también está diseñado para reestructurarse con el objetivo de tener mayor productividad. «Parte del proceso del proyecto es que se pueda desplazar la maceta. Solo se debe tener cuidado que no se dañen las raíces. Se puede mover para hacer más eficiente el campo. En Campo Azul, por ejemplo, hemos movido hasta 10 mil plantas entre cosecha y cosecha. Se puede hacer desde el primero año», indica.

Además, para el caso del control de problemas agronómicos que ataquen a estas plantas (como hongos o bacterias, los más comunes), se puede tener un mejor manejo de daños: «En maceta se puede tener mayor control de estas enfermedades porque, si bien pueden presentarse de manera más agresiva que en el suelo, como solo atacan a planta por planta en cada maceta, se puede controlar el daño más eficazmente», explica Espinoza, quien agrega que para ello, se debe trabajar un plan adecuado para la prevención usando funguicidas registrados.

En Pisco, la empresa Frutos de Oro está implementando 20 ha de arándano con esta técnica. En el lugar, se puede ver ya preparadas las estructuras para mallas cortavientos que se van a colocar en cada línea del cultivo. «El viento es un factor importante a tomar en cuenta. Por ello es importante previo a un cultivo instalar estas mallas. Es necesario prevenir que se trasladen partículas de arena o de sal que, si se depositan en las hojas, pueden generar estrés o quemaduras en las plantas», indica Espinoza.

Aquí, actualmente, los técnicos de campo encargados preparan los sustratos a la medida indicada por Álvaro Espinoza. Ellos preparan cada maceta, instalando un promedio 300 macetas al día, cada una con una capacidad para 60 litros. En total, en este campo hasta el momento hay 10,000 plantas para colocar.

«El agua es la base en este cultivo. El error es uniformizar manejos para este recurso», enfatiza Álvaro Espinoza. Explica, como señaló anteriormente, que para el riego de este cultivo —un riego tecnificado, con tubos y cintas de goteo— se debe acidificar el agua (idealmente tener un pH de entre 5.5 y 6), para lo cual es ideal contar con una planta de tratamiento de agua a la medida. En Campo Azul se observa su propio reservorio de tratamiento a base de ácido sulfuroso y nítrico. «La capacidad es de 5,000 m3, diseñado para el riego de hasta 20 ha», cuenta Espinoza.

Retornos de hasta US$100,000/HA
En Pueblo Nuevo, donde la Agrícola Carmen Luisa realiza un ensayo de 6 ha, que en el año cero ya ha tenido buenos resultados. “A los siete meses de instalado ya producía 3 t/ha. Este año, que será el primer año de exportación esperamos producir 10 t/ha”, señala el encargado del campo.

“Desde el primer año se puede obtener ya una cosecha de hasta 3 t/ha, considerando una producción por maceta de entre 2 a 4 kg/planta/año. Es decir, 4 t/ha. En el primer año, la producción fluctuará entre 8 y 10 t/ ha. Para el segundo serán entre 11 y 16 t/ha y a partir del tercer año, donde se consigue el pico, será entre 18 a 22 t/ha. La planta va adquiriendo mayor productividad gracias al buen manejo”, explica Espinoza, y añade que con un excelente manejo, se puede superar las 24 t/ha, como es el caso de lo ocurrido en Chongoyape. “En esta zona de Ica se podría llegar a eso por las buenas condiciones de clima que tiene para frutales”, indica.

Espinoza señala que para al instalación de un huerto de arándanos en maceta se requiere una inversión de entre US$70,000 a 80,000/ha y un mantenimiento de US$20,000 a 30,000/ha/año. “En suelo la inversión es menor porque se usan menos plantas, pero la producción también es menor. Si bien en maceta los costos de inversión son más elevados, la producción y el retorno son mayores”, precisa. Dependiendo del buen manejo del cultivo y de la calidad final de la fruta (buenos grados Brix, ‘bloom’ y ‘crunch’), se puede facturar entre US$50,000 a 100,000/ha.

En Agrícola Doña Gabriela, donde el empresario Miguel Higueras, en 2015, y viendo la oportunidad de negocio que este cultivo podía ofrecerle, sembró 2,5 ha. “Tenía destinado este terreno para otro negocio, pero conversando con Álvaro Espinoza me comentó del potencial de cultivo. El primer año ya fue bastante bueno y la primera cosecha, a través de un intermediario, se exportó a EE UU. Viendo los buenos resultados, hacia mediados de setiembre del año pasado me embarqué con un segundo lote de 3 ha más. Fue incluso mejor que el primero, gracias al aprendizaje que habíamos hecho”, explica Higueras, quien revela que su plan es sembrar otras 4 ha en lo que queda del año para así llegar a las 10 ha.

“El agricultor en el Perú sigue siendo muy tradicionalista. Por lo tanto, este cultivo sigue siendo una novedad que muy pocos están aplicado. Para mí es ideal por muchas razones: este suelo no me hubiera permitido sembrar más que algodón porque es un suelo muy salino y porque para la planta la maceta es un paraíso donde se nutre de un sustrato especial desarrollado para sus necesidades. Se trata de un cultivo muy interesante y con una rentabilidad muy buena”, dice el empresario.

Proyecciones para 2018: 400HA en macetas
«Nosotros acá hemos mejorado el formato que se usa en Chile y en Europa. En nuestro aprendizaje hoy manejamos un sustrato que va a la medida. Nuestra validación son los resultados que hemos obtenido: la capacidad de la planta para adaptarse en dos meses y producir en ocho, sin estrés en el corto plazo para producir una fruta de alta calidad», señala Espinoza, quien perfila que en la zona de Ica, Nazca y Palpa se producirá el mejor arándano con esta técnica que despegará en la zona sur, mientras que en el norte (salvo pocas excepciones), según estima, continuará la expansión en suelo, como ha venido siendo hasta el momento. «Hoy en día estamos haciendo una serie de cambios y estudios para que nuestra fórmula del 2018 sea mucho mejor», agrega. “Con este tipo de cultivo ahora pasamos las 300 ha y la tendencia es que siga creciendo así; y para el 2018, superar las 400 ha en maceta. Así, en los próximos 5 años, considerando también el crecimiento del cultivo de esta baya en suelo, estimamos que entre el 10 y 15 % del área producida en arándano será en maceta”, indica. “Estimamos producir este año (1 año de exportación), 10, 000 kilos por hectárea en los campos de la asociación que estamos formando”, agrega.

Para fines de este año, con la Asociación de Productores de Arándanos del Sur consolidada, se espera, señala Manuel Higueras, poder llegar al comprador final sin intermediario: vender la fruta afuera como una marca de alta calidad. Y el reto a largo plazo, dice Espinoza, es manejar una serie de cooperativas productoras que usen esta técnica de cultivo con éxito que en el mediano plazo pueda agrupar, incluso, a pequeños y medianos productores.

Fuente: Revista RedAgrícola / Agosto 2017

 

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